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Sobre polémica en torno al texto “El asesinato de Eugenio Garza Sada” del historiador Pedro Salmerón.



Publicado por: Siddharta Camargo Arteaga en

septiembre 24, 2019 586 Visitas



Por: Siddharta Camargo Arteaga.

 

El texto al que aludimos, firmado por el historiador Pedro Salmerón, apareció inicialmente en una publicación de la página de Facebook del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas sobre las Revoluciones de México. En dicho texto, que puede consultarse en el blog de Salmerón (https://lacabezadevilla.wordpress.com/2019/09/20/el-asesinato-de-eugenio-garza-sada/), el autor aborda el asesinato del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada a manos de un comando de militantes de la Liga Comunista 23 de septiembre. A mi parecer la narración del historiador celayense busca entender y explicar el acontecimiento de una forma equilibrada, sin condenar o prejuzgar, por ello describe al empresario con un tono comedido e incluso reivindicativo y en los párrafos finales se refiere con el adjetivo “valientes” a los militantes del grupo guerrillero que participaron en los hechos abordados.

 

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En otros espacios virtuales y académicos he expuesto los argumentos sobre la necesidad de revisar la historia y reconstruir la memoria de México, dicha revisión me parece una condición indispensable para liberar a nuestro país de la opresión y la violencia a la que fue sometido por el autoritarismo durante décadas. Esa opresión está vigente en las narrativas impuestas desde el poder autoritario que pretendió no solamente el exterminio físico de quienes se le opusieron, sino además borrar y eliminar cualquier vestigio de su memoria, y así provocar que se olvide a quienes se opusieron en condiciones desiguales a la violencia del Estado, su partido (el Partido Revolucionario Institucional) y sus partidos satélites como el Partido de Acción Nacional.

 

Digo que no sólo pretendieron borrarlos de la historia, para potenciar este proceso de reescritura de la historia y de construcción de una red de mentiras muy bien armado y estructurado, se contó la versión de que quienes habían constituido organizaciones de izquierda eran traidores, agentes de gobiernos e intereses extranjeros, manipulados, títeres inermes y cuando estas versiones resultaban insuficientes, se contaban las consabidas mentiras de que los militantes de las organizaciones de izquierda, sin importar sus métodos de lucha, eran criminales, asesinos, bestias sedientas de sangre (y esto es casi textual) que no merecían otra cosa que la muerte, pero después de la tortura más cruel. Estas versiones de la historia fueron ampliamente difundidas por la prensa, la televisión, libros y voceros del gobierno, pero también de los grupos empresariales, la Iglesia católica y otras organizaciones de la así llamada sociedad civil. Sobre el penúltimo de estos aspectos, puede leerse, por ejemplo, el trabajo de María Martha Pacheco: “¡Cristianismo sí, comunismo no! Anticomunismo eclesiástico en México” (http://www.historicas.unam.mx/moderna/ehmc/ehmc24/296.html).

 

Retomo la idea de la periodista Laura Castellanos en el sentido de que se construyó una estigmatización de los militantes de los grupos de izquierda y en particular de los miembros de los grupos guerrilleros (https://julioastillero.com/guerrilla-no-asesino-a-garza-sada-echeverria-provoco-violencia-popular-castellanos/) y que esta estigmatización forma parte del contexto de la lucha guerrillera, las acciones emprendidas por estos grupos y la represión desatada por el Estado mexicano.

 

No podemos obviar el hecho de que estos actos de propaganda política, de estigmatización y construcción de una leyenda negra fueron utilizados, a sabiendas o no por los propagandistas, para legitimar y justificar crímenes de lesa humanidad que no prescriben. A los militantes de los grupos de izquierda que se vieron compelidos a utilizar la vía armada para su lucha contra la injusticia y la desigualdad, se les persiguió, se dio la orden de “matarlos en caliente” ahí donde fueran encontrados por las fuerzas del Estado, sin que mediara juicio, ni condena, así que es correcto asegurar que los exterminaron, los asediaron y torturaron; es correcto aseverar que sus familias fueron separadas, que contra las y los militantes de estos grupos se cometieron violaciones y mutilaciones, que hubo en este país vuelos de la muerte, mediante los cuales las personas eran arrojadas vivas, conscientes pero inmovilizadas con drogas, al mar desde aviones militares.

 

Sobre estos episodios se han escrito muchos libros, artículos de periódicos y se han dictado sentencias condenatorias contra el Estado Mexicano, por ejemplo, en el caso de la desaparición forzada del señor Rosendo Radilla la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dictó una sentencia condenatoria contra el Estado Mexicano: http://www.corteidh.or.cr/CF/jurisprudencia2/ficha_tecnica.cfm?nId_Ficha=360, el Estado Mexicano por tanto ha tenido que reconocer los crímenes cometidos y pedir perdón a las víctimas y sus familiares. Desde mi punto de vista, el esfuerzo ha sido insuficiente, el debate también.

 

Me parece que si se pretende de verdad que la paz y la reconciliación retornen a nuestro país, es indispensable que el gobierno ponga sobre la mesa la necesidad de continuar hablando de estos temas, de darles la voz a las víctimas y que una vez que se haya reinstaurado la memoria y la verdad, se haga justicia. Es indispensable que los criminales comparezcan ante la justicia y sean juzgados y condenados por sus crímenes.

 

Esto debido a que el odio que impulsó a estos criminales a cometer los delitos que cometieron, no se detuvo ahí, no se detiene aún hoy, pues una vez más se pretende mancillar la memoria de las víctimas del autoritarismo, se pretende otra vez convertirlos con mentiras en criminales, en violentos sin motivos, ni causas, ni razones; en delincuentes comunes y se pretende no sólo justificar a los asesinos, sino además presentar a las víctimas como sus cómplices y volver a condenarlos sin bases.

 

Se compartan o no sus ideales o sus métodos, se debe respetar la memoria de los integrantes de la Liga 23 de Septiembre; jóvenes que pertenecieron a una generación a la que el gobierno le demostró el 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971 que los canales políticos institucionales estaban cerrados para intentar democratizar al país, la represión sufrida por los movimientos sindicalistas, obreros, campesinos, magisteriales y estudiantiles, la violencia del gobierno y sus partidos satélites, orillaron a cientos de mexicanas y mexicanos a una lucha desigual, pero que ellos, en su momento, creyeron el único camino para intentar un cambio en el estado de cosas.

 

El debate es fundamental, indispensable en una sociedad democrática, estigmatizar y linchar a un historiador por exponer un punto de vista simplemente demuestra autoritarismo, intolerancia y cerrazón.

 

En este contexto, traigo a colación el debate planteado por la diputada por MORENA, Tatiana Clouthier, el 23 de septiembre, en un artículo en el periódico “El Financiero” (https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/tatiana-clouthier/mireles-ximena-y-salmeron) sobre el caso que nos ocupa, la reflexión propuesta por la diputada me parece relevante, sin embargo, creo que se deben hacer algunas precisiones. Si bien es cierto que los funcionarios públicos deben cuidar y medir lo que expresan, puesto que sus palabras pueden ser vistas como posturas oficiales y esto no es necesariamente de esa manera, no es menos cierto que en el caso del texto publicado por Salmerón no se trata solamente de la opinión de un funcionario, es el punto de vista razonado de un historiador, cuya misión, como decía Eric Hobsbawm, es evitar que se olvide aquello que incomoda recordar.

 

Se debe entender que, en palabras de Enzo Traverso, “La historia es un campo de batalla”, su escritura no es neutra, no puede serlo, dado que la escriben historiadores y como cualquier disciplina científica, implica siempre la subjetividad de quien la escribe. Siguiendo el rozamiento que nos propone Traverso, es importante considerar que el discurso hegemónico que se ha impuesto a nuestra sociedad en décadas recientes legitima y naturaliza las ideas liberales y denuesta o elimina las que se les opusieron desde el siglo XIX y durante el siglo XX.

 

Dice Traverso (2012): “Los debates sobre las guerras, las revoluciones, los fascismos y los genocidios que han atravesado la historiografía y, más generalmente, las ciencias sociales, a lo largo de estas últimas décadas esbozan el perfil de una nueva aproximación al mundo contemporáneo que supera ampliamente las fronteras de la investigación histórica. Sus tensiones resultan permanentes entre el pasado y el presente, la historia y la memoria, la expertisia y el uso público del pasado; sus lugares de producción no se limitan a la universidad, sino que conciernen a los medios de comunicación, en su sentido más amplio. El antitotalitarismo liberal (entendido como la denostación del comunismo), un humanitarismo consensual y la naturalización del orden dominante constituyen las coordenadas generales de este comienzo del siglo XXI. Los historiadores trabajan dentro de estas nuevas coordenadas políticas y epistémicas. La historia se escribe siempre en presente” (p. 14).

 

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Es en este contexto en el que se enmarcan los ataques enfermizos, sin sustento, sin argumentos, con puras desacalificaciones que ha sufrido el historiador Pedro Salmerón por un artículo donde pretendía entender y explicar un suceso trágico de nuestra historia. Estos ataques demuestran que la derecha está viva en su odio y en sus ansias asesinas y de exterminio (y lo digo sin asomo de exageración), pero somos muchas y muchos más los que queremos un país en paz, con memoria y justicia, muchas y muchos quienes proponemos escuchar todas las voces y reivindicar a las víctimas de la represión, a quienes lucharon con los medios que tuvieron a su alcance, quienes se vieron obligados a tomar un camino que, lo sabían muy bien, los podía llevar a la muerte.

 

Por eso me pronuncio porque estos asuntos contenciosos y complejos se debatan abiertamente, en un marco de tolerancia y con evidencias históricas a la mano y al mismo tiempo externo mi solidaridad con Pedro Salmerón.

 

Para saber más sobre las guerrillas en México y la Guerra Sucia, aunque propongo apenas tres obras sobre estos temas, debo decir que hay muchos libros muy importantes al respecto, solamente dejo estas referencias por falta de tiempo, así mismo, me parece también importante mencionar que falta mucho por conocer y esclarecer y que la propuesta de Sergio Aguayo, mencionada en una entrevista con la periodista Carmen Aristegui, sobre la conveniencia de constituir una comisión de la verdad que investigue y deslinde responsabilidades, me parece muy importante y digna de ser considerada: https://aristeguinoticias.com/2309/mexico/hace-falta-comision-de-la-verdad-para-definir-papeles-de-guerrilleros-represores-y-otros-actores-aguayo-enterate/

 

REFERENCIAS:

De Carlos Montemayor: “Guerra en el paraíso”, editorial Diana, 1992; “Las armas del Alba”, editorial Joaquín Mortiz, 2003  y “Las mujeres del Alba”, editorial Grijalbo Mondadori, 2010.

De Laura Castellanos, una amplia reconstrucción histórica de los movimientos guerrilleros en México: “México Armado. 1943-1981”, editorial Era.

Referencias citadas:

Castellanos, Laura entrevista con Julio Hernández López.  Guerrilla no asesinó a Garza Sada; Echeverría provocó violencia popular: Castellanos. Consultado en Internet: https://julioastillero.com/guerrilla-no-asesino-a-garza-sada-echeverria-provoco-violencia-popular-castellanos/

Clouthier, Tatiana. Mireles, Ximena y Salmerón. Periódico “El Financiero”. https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/tatiana-clouthier/mireles-ximena-y-salmeron

Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Ficha Técnica: Radilla Pacheco Vs. México. Consultado en Internet: http://www.corteidh.or.cr/CF/jurisprudencia2/ficha_tecnica.cfm?nId_Ficha=360

Pacheco, María Martha: “¡Cristianismo sí, comunismo no! Anticomunismo eclesiástico en México” (http://www.historicas.unam.mx/moderna/ehmc/ehmc24/296.html).

Reyes, Daniel. Llama funcionario ‘valientes’ a asesinos de Don Eugenio. Periódico “El Norte”. https://www.elnorte.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?id=1773249&opinion=0&urlredirect=https://www.elnorte.com/llama-funcionario-valientes-a-asesinos-de-don-eugenio/ar1773249?__rval=1&flow_type=paywall

Salmerón, Pedro. El asesinato de Eugenio Garza Sada. Consultado en Internet: https://lacabezadevilla.wordpress.com/2019/09/20/el-asesinato-de-eugenio-garza-sada/

Traverso, Enzo (2012). La historia como campo de batalla. Interpretar las violencias del siglo XX. México: Fondo de cultura Económica.

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