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#MeeToo llega a la academia.



Publicado por: Erika Rivera en

marzo 25, 2019 2027 Visitas



Por: Erika Rivera.

 

Llegó a mi cuenta de facebook una invitación para formar parte de las denuncias que se llevarán a cabo posteriormente alrededor del #MeTooEscritoresmexicanos. Se trata de una convocatoria para denunciar a hombres que hayan cometido algún acto de acoso, agresión sexual o algún tipo de violencia general dirigido a las mujeres.

 

meetoo

 

La respuesta de muchas mujeres a este llamado no se hizo esperar y ha tenido un alcance notable, pues a los pocos días se extendió a #MeTooCineMexicano #MeTooAcadémicosmexicanos #MeTooPeriodistas y hoy en día es un movimiento que ha cobrado mucha fuerza y ha cimbrado y llenado de angustia a muchos otros que han sido nombrados y expuestos en la mirada pública.

 

A partir de esta invitación, hice un recorrido de mi vida con académicos, maestros compañeros de la universidad y me encontré con muchos recuerdos: desde el exnovio que me mandaba mensajes con la amenaza de que si no regresaba con él me aventaría ácido en la cara,  hasta los mensajes que iban acompañados con notas periodísticas de mujeres que habían vivido estas agresiones, situación que jamás denuncié (Por cierto, este sujeto se encuentra dando clases actualmente).

 

Recordé a maestros de la preparatoria que veían de manera lasciva a las alumnas, desde secundaria hasta posgrado, y hasta recordé el rumor de que el maestro de biología de segundo de preparatoria, desde su posición de poder, tenía una relación amorosa con una alumna, una compañera mía que en ese momento era menor de edad al igual que yo. La ausencia de denuncias en ese momento me hace pensar sobre cuánta gente se tapa los ojos ante estas situaciones. Muchas autoridades de escuelas, colegios, preparatorias y universidades no hacen nada al respecto y es mejor callar, no ver, no hacer protocolos, no denunciar, no hablar.

 

acososexual

 

En el fondo, lo que nos ha llevado a callar y no denunciar atrocidades que muchas mujeres hemos vivido es que nos han hecho pensar que son hechos aislados que solo les pasa a algunas, que solo le pasa a esa que lo vivió y que a ella le pasó por puta, por ofrecida, “algo habrá hecho”. Y súmese a esto que la chica que se animó a denunciar y alzar la voz se le vino una ola de agresiones en su contra por parte de la sociedad, de los maestros y maestras, hasta de los mismos compañeros o hasta de las mismas autoridades que supuestamente están para protegerla.

 

Nos han enseñado a no formar comunidad y vivir los hechos de manera aislada e individualizada y justo así se empiezan a normalizar y a invisibilizar conductas violentas, de discriminación, etcétera. Es el discurso que hemos escuchado: “seguro tu compañera de prepa andaba con su profesor porque ella lo seducía, porque a mí no me pasó” y de esta manera sesgar un fenómeno social a una situación de particularidades.

 

Leía un comentario del psicoanalista Gustavo Dessal donde, a grandes rasgos, él cuenta una historia de un zorro que entra a un corral de un criadero de gallinas. Dicho animal no advirtió que se trataba de unas instalaciones modernas, el zorro queda atrapado por las puertas automáticas del lugar y las gallinas, ni tardas ni perezosas, lo mataron a picotazos. Él dice que estos “son los nuevos tiempos, que claman por justicia”. En la narrativa del psicoanalista nosotras, somos las gallinas sedientas de justicia, enojadas de una normalización y estamos dispuestas a matar al zorro a picotazos.

 

zorrogallina

 

Somos esas gallinas con sed de justicia en un país lleno de violencia machista y de una constante impunidad, un país donde nueve mujeres son asesinadas cada día, un país donde se violenta de manera sistemática a las mujeres y niñas donde, según datos de la ONU, 6 de cada 10 mujeres, aseguran haber sufrido algún tipo de violencia, en una realidad donde en 13 de los 32 estados se ha levantado una alerta de género y que, claramente, no ha sido suficiente para reducir estos indicadores, en suma: vivimos en un país donde el Estado le ha fallado a las mujeres.

 

El #MeToo y sus variantes en nuestro país es un grito; es una exigencia; es una advertencia ante un Estado fallido; es una advertencia de que si las autoridades o las instituciones nos fallan, no tenemos miedo de denunciar y hacer justicia con nuestras herramientas; somos esas que ya no tememos matar al zorro, y no solo no tememos matarlo: estamos listas para hacerlo.

 

 

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