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Educación Socioemocional: bases para un pleno desarrollo.



Publicado por: Irina Denisse Cisneros Osorio en

marzo 3, 2020 43940 Visitas



Por: Irina Denisse Cisneros Osorio. *

 

“Lo que realmente importa para el éxito, el carácter, la felicidad y los logros vitales es un conjunto definido de habilidades sociales, no solo habilidades cognitivas, que son medidas por test convencionales de cociente intelectual.”
Daniel Goleman

 

La Educación Socioemocional ha tomado una gran importancia desde hace algunos años, aunque realmente a finales del siglo pasado comenzaba ser un asunto del cual algunos investigadores ya estudiaban en pequeñas muestras.

 

Como sabemos actualmente, gracias a la última reforma educativa, la Educación Socioemocional ha cobrado un papel bastante relevante dentro de la sociedad y sus demandas, pero sobre todo en los estudiantes, padres de familia y los docentes; por supuesto que ha dado mucho de qué hablar entre las comunidades de investigadores educativos y sociales. Sin duda ha sido uno de los temas más relevantes y con muchos puntos de vista diferentes, sin embargo, todos nos llevan al mismo lugar, la importancia que tiene que desde edades tempranas se comience a trabajar esta área de desarrollo personal.

 

 

Inteligencias

 

 

Para poder entender la educación socioemocional es importante pensar en tres conceptos base, los cuales nos ayudaran a encontrar un camino para una buena enseñanza y aprendizaje de la educación socioemocional.

 

 

Emoción y sentimiento: la combinación perfecta para la Inteligencia Emocional.

 

Durante años los seres humanos han expresado de manera distinta sus emociones, a través de ellas es como nuestra sociedad ha adquirido tintes sociales y morales que han permito la libre expresión. Como sabemos las emociones son manifestaciones del hombre y también de los animales, responden a un estímulo externo e interno, estas suelen ser de poca duración y espontáneas. Las emociones al ser respuestas neuroquímicas resultan ser instintivas, automáticas y llegan a generarse sin hacer conciencia. Mientras que los sentimientos son

producto de las emociones, son únicamente exclusivas de los humanos y se expresan de manera oral; aquí es donde juega un papel importante la conciencia dado que existen procesos de reflexión y racionalización, ya que los sentimientos son prolongados hasta donde el sujeto lo desee.

Es por ello que ambos elementos son indudablemente indispensables para la Inteligencia Emocional, debido a que esta se puede entender como el desarrollo de las habilidades socioemocionales, buscando equilibrar la razón con la emoción, es decir, que experimentemos emociones pero a la vez tengamos procesos de reflexión acerca de lo que sentimos.

 

Estos tres conceptos, desde luego, nos permiten entender en un primer momento que la Educación Socioemocional es ciertamente un rompecabezas que se va construyendo en función de nuestras vivencias y los aprendizajes que obtengamos de ellas en un sentido no solo académico sino emocional y racional.

 

 

La importancia de la Educación Socioemocional en Educación Básica

 

Actualmente la nueva reforma educativa ha dado paso a un modelo con un enfoque Humanista, Sociocultural y Constructivista con la finalidad de buscar un desarrollo integral de los niños y jóvenes, lo que implica introducir a las aulas de clase la Educación Socioemocional. Pero ¿Para qué nos sirve la Educación Socioemocional? ¿Qué finalidad tiene?

 

El propósito que tiene es “que los estudiantes desarrollen y pongan en práctica herramientas fundamentales  para generar un sentido de bienestar consigo mismos y hacia los demás; que comprendan y aprendan a lidiar de forma satisfactoria con los estados emocionales, que logren que si vida emocional y sus relaciones  interpersonales  sean una fuente de motivación y aprendizaje  para alcanzar metas sustantivas y constructivistas” (SEP, 2017) lo que sugiere que los estudiantes no solo enfoquen su atención en actividades que les permitan construir su conocimiento, sino que también realicen ejercicios de conciencia sobre lo que sienten, cómo lo sienten y porqué lo sienten.

 

La Educación Socioemocional,  sin duda, es una de las áreas de desarrollo personal más compleja de abordar debido a que para muchas personas el reconocer las emociones es una situación muy difícil de abordar, y esto se debe a que nunca fuimos educados para ello,  o a que no le hemos dado la importancia que merece, pero sobre todo, a que en nuestra cultura nos han inculcado la idea de que siempre busquemos estar bien, y estarlo significa en muchas ocasiones evitar lo que sentimos y mostrar un imagen donde seamos fuertes.

 

Es por ello que esta nueva propuesta educativa es un excelente camino para empezar a trabajar esta parte socioemocional desde edades tempranas debido a que la Educación Socioemocional está centrada en la construcción de la identidad, el desarrollo de habilidades emocionales, en la adquisición de la confianza, en potenciar la autonomía, en la libre expresión de ideas, emociones y sentimientos  y la sana convivencia, por lo que es de suma importancia que no solo los docentes se involucren, si no que juntos formemos una triada entre padres, hijos y docentes,  ya que “la escuela y los padres, trabajan conjuntamente, para que puedan desempeñar un papel fundamental para el saludable desarrollo del niño en el dominio de las emociones y las relaciones con los demás.” (Goleman, D. y Lantieri, L., 2009).

 

Por lo tanto, en lo que respecta a la Educación Socioemocional en nivel Preescolar debemos saber que “los niños de jardín de infantes marcan un pico de maduración de las “emociones sociales”–sentimientos como inseguridad, humildad, celos, envidia, orgullo y confianza-, todas las cuales requieren de la capacidad de compararse con los demás” (Goleman, 1995, p. 316) para empezar el proceso de aceptación o modificación de dichas emociones con la finalidad de iniciar la formación de su identidad.

 

Por tal motivo es que la dosificación de los Aprendizajes Esperados de esta área está basada en la propuesta de Rodríguez y Chernicoff (2019) la cual consiste en trabajar por las 5 Dimensiones de la Educación Socioemocional (DESE), las cuales son Autoconocimiento, Autorregulación, Autonomía, Empatía y Colaboración; quienes representan un buen sustento en el desarrollo personal y social  del individuo, ya que abarcan desde lo que uno mismo debe conocer y desarrollar de si, cómo ayudar a la construcción propia de nuestra identidad, para mejorar como personas teniendo conciencia y retroalimentación sobre nuestras actitudes y decisiones, siendo autónomos y responsables para así poder asumir compromisos en colectivo teniendo empatía.

 

Estas dimensiones a su vez contribuyen al desarrollo de las 5 Habilidades Socioemocionales (HSE) Autoconciencia, Autogestión, Toma de decisiones responsables, Autoconciencia social y Habilidades interpersonales, las cuales están estrechamente relacionadas cada una con una dimensión en particular, dado que el desarrollo de estas dimensiones y habilidades no solo les ayudará a tener mejores relaciones sociales y afectivas sino que les permitirá ser individuos más plenos, llenos de confianza en sí mismos capaces de lograr lo que se propongan como estudiantes, miembros de una familia, amigos y ciudadanos.

 

competencia-socioemocional

 

 

De ahí que los docentes de cualquier nivel, pero sobre todo los de nivel preescolar debemos de tener muy en mente que no se puede enseñar y esperar que nuestros alumnos aprendan si nosotros mismos no somos capaces de identificar en uno mismo esas dimensiones y habilidades, dado que “un educador que invierte en su formación a nivel personal, que tiene conocimiento de sí mismo, podrá asegurar exteriorizar de manera más coherente y eficaz, sus valores, creencias y conocimientos, de forma más contextualizada, dominando las situaciones a las que está expuesto con más seguridad y control de los problemas sin “estrés” y sin miedo a intervenir”(Aguaded y Pires, 2016, p. 170) y podrá evidentemente enseñar cómo trabajar las emociones a su alumnos.

 

Por ello es que los docentes debemos tener muy en claro que trabajar la inteligencia emocional es sin duda buscar un equilibrio entre nuestras emociones y la razón, por lo que es responsabilidad de nosotros poner atención en nuestras conductas, emociones y habilidades socioemocionales, para así poder identificar en qué estamos fallando, cómo podemos mejorarlo y al final qué podemos aprender de esto para que al momento de enseñar tengamos la capacidad de reflejar lo que deseamos que los niños desarrollen en ellos, en pocas palabras, nutrirnos de manera interna para poder ofrecer apoyo hacia los demás.

 

Indudablemente sabemos bien que la Educación Socioemocional “contribuye a que los estudiantes alcancen sus metas; establezcan relaciones sanas entre ellos, con su familia y comunidad; y mejoren su rendimiento académico. Se ha observado que este tipo de educación provee de herramientas que previenen conductas de riesgo y, a largo plazo, está asociada con el éxito profesional, la salud y la participación social.” (SEP, 2017, p.304) por ello es indispensable considerar que la Educación Socioemocional tiene el mismo valor (sino es que hasta más) que la Formación Académica, pues en conjunto permiten no solo el desarrollo de habilidades y competencias sino que también contribuyen a la sana convivencia entre pares, a la interacción, la comunicación y retroalimentación de los procesos cognitivos, a la socialización y al desarrollo de actitudes y habilidades positivas.

 

Por tal motivo es que la Educación Socioemocional desde el preescolar es una de las áreas de desarrollo personal más fuertes para trabajar con los niños, debido a que esta área nos proporciona una mirada holística del sujeto y su desarrollo que nos posibilita ir formando las bases con la ayuda de la enseñanza y el aprendizaje para  la comprensión y manejo de las emociones que a su vez contribuyen a la construcción de una identidad personal que le permita a los sujetos tener un sentido de bienestar consigo mismos y hacia los demás. Ya que “el aprendizaje social y emocional es como una póliza de seguros para una vida sana, positiva y satisfactoria” (Goleman y Lantieri, 2009, p. 37).

 

 

REFERENCIAS

Aguaded G, Pires C. (2016). La resiliencia del docente como factor crucial para superar las adversidades en una sociedad de cambios. Revista Tendencias Pedagógicas (28). Universidad De Huelva.

Goleman, D. (1995). La Inteligencia Emocional. México: Batman Books.

Goleman, D. y Lantieri, L. (2009). Inteligencia emocional infantil y juvenil. Madrid: Plaza Edición.

Rodríguez E. y Chernicoff L. (2019). Educar desde el bienestar. Competencias socioemocionales para el aula y la vida.

SEP (2017). Aprendizajes Clave para la Educación Integral. Plan y programas de estudio para la educación preescolar. México: Autor.

 

 

* Docente en formación, de la Escuela Normal de Tecámac, Estado de México.

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