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Retos de la Investigación Educativa en las Escuelas Normales Mexiquenses.



Publicado por: Germán Iván Martínez-Gómez en

agosto 11, 2020 691 Visitas



Por: Germán Iván Martínez-Gómez.

 

El pasado 30 de junio del año en curso, el Mtro. Edgar Alfonso Orozco Mendoza, Director General de Educación Normal y Desarrollo Profesional del Estado de México, convocó a Directores, Subdirectores Académicos, líderes de Cuerpos Académicos e Investigadores Educativos de las Escuelas Normales Públicas del Estado de México, a una reunión virtual para socializar una ruta crítica con el propósito de conformar el Programa de Fortalecimiento de la Investigación Educativa en Escenarios Alternos.

 

En ella se consideraron 5 aspectos esenciales: 1) impulsar la investigación colegiada; 2) involucrar a todo el Personal de Tiempo Completo de las Escuelas Normales en la generación de conocimientos; 3) implicar a los estudiantes normalistas en el desarrollo de esta función sustantiva; 4) promover la creación de redes virtuales de investigación de las Escuelas Normales y 5) conformar la Red de Investigadores de Instituciones Formadoras de Docentes (REIINFOD).

 

insumos

 

La propuesta de este Programa es pertinente. Sobre todo si consideramos que el confinamiento voluntario derivado de la pandemia por Covid-19 se ha prolongado, y los retos que enfrentarán las Escuelas Normales son enormes. Entre otros destacó siete:

 

  1. 1. Comenzar a operar nuevos esquemas de organización administrativa, académica y de gestión mediante el teletrabajo o trabajo a distancia.
  2. 2. Mejorar la docencia no presencial a partir del uso inteligente, diversificado y mesurado de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), entendidas éstas como medios y no como fines en sí mismas.
  3. 3. Asegurar la comunicación entre directivos y maestros, entre el propio colectivo docente y entre los profesores y los estudiantes a su cargo, para brindar una formación que satisfaga un mínimo de homogeneidad en el contenido y un máximo posible de calidad profesional y calidez humana.
  4. 4. Consolidar, a partir de los recursos tecnológicos disponibles, la tutoría y asesoría académica como procesos permanentes de acompañamiento de los estudiantes para brindar una educación personalizada.
  5. 5. Estimular la participación activa de los estudiantes normalistas en su propio proceso de formación.
  6. 6. Implicar a los docentes formadores en los procesos de superación académica, habilitación, capacitación y actualización; e
  7. 7. Intensificar la cooperación intra e interinstitucional, para establecer alianzas estratégicas, promover el aprendizaje mutuo entre estas organizaciones y afrontar de manera conjunta problemáticas comunes.

 

Desde luego todo esto implica estimular una mutación de ideas en el seno de las Escuelas Normales y atender los procesos de formación que en ellas tienen lugar, desde una perspectiva nueva y en un entorno inédito.

 

Tal vez la pandemia ha hecho evidente el agotamiento de un modelo de organización y de formación en las Escuelas Normales. Repensar su funcionamiento y replantear su misión, visión y políticas, es algo que requerirá fuertes dosis de imaginación y creatividad por parte de las autoridades educativas pero, principalmente, de los profesores y estudiantes.

 

Estoy convencido de que la actualización pedagógica y disciplinaria de los docentes formadores en el contexto de la contingencia sanitaria, implica un cambio de hábitos y de actitudes. Desde luego, involucra también la adquisición de nuevas competencias que permitan recuperar la riqueza de las experiencias extraescolares de nuestros estudiantes obtenidas en la familia, la comunidad y el trabajo; relacionar mejor la teoría con la práctica; y reconocer no sólo la diversidad de contextos en los que se da la educación a distancia, sino la individualidad y personalidad de nuestros alumnos y las dificultades que afrontan para darle continuidad a sus aprendizajes.

 

En este sentido, considero que la investigación educativa será fundamental no sólo para describir lo que pasa en la educación a distancia sino para explicar y comprender la complejidad de brindar una educación mediada por la tecnología. Sin embargo, si la entendemos como herramienta de búsqueda, análisis, reflexión y esclarecimiento, la investigación educativa también puede servirnos como catalizador de una reingeniería educativa hoy necesaria y urgente; y desde luego, como alimento de la transformación institucional de las Escuelas Normales.

 

investigar

 

Como función sustantiva, la investigación implica, lo sabemos: disposición individual, compromiso institucional, disciplina intelectual, actitud crítica, abierta y flexible; rigor en la búsqueda de información y en habilidades diversas: lectura, análisis, síntesis, revisión, comparación, registro de datos y reporte de resultados. Desde luego también exige sistematicidad, probidad intelectual y ética. ¿Es viable entonces impulsar este Programa de Fortalecimiento de la Investigación Educativa en las Escuelas Normales mexiquenses? Pienso que sí. Y estas instituciones tienen, por lo menos, cinco elementos a su favor, porque la investigación es ya una función:

 

  1. 1. Institucionalizada, esto es, reconocida en el seno de las Escuelas Normales por los integrantes de su comunidad.
  2. 2. Regulada por un marco de políticas, normas y criterios.
  3. 3. Fortalecida gradualmente mediante la colaboración, la conformación de redes académicas y la generación de comunidades profesionales y de práctica
  4. 4. Potenciada a través de la consolidación de una tradición investigativa en la que participan no sólo los investigadores educativos sino los grupos de investigación y Cuerpos Académicos; y
  5. 5. Profesionalizada, mediante programas de formación y capacitación que se han puesto en marcha al interior de las Escuelas Normales.

 

Sabemos que en la investigación no hay atajos y que el investigador educativo no puede improvisarse. Sin embargo, si queremos fortalecer esta función en las Escuelas Normales, debemos verla no sólo como una actividad orientada a la generación de conocimientos sino como un medio para impulsar el intercambio académico y la cooperación; una vía para promover la transformación institucional y una estrategia para encarar problemas que, si son vigentes, es porque sus soluciones siguen pendientes.

 

* Profesor investigador, Perfil PRODEP. Integrante del Consejo Mexicano de Investigación Educativa.

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