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La tarea en las escuelas después del sismo
Publicado por: Jesus Andriano en
septiembre 28, 2017 1704 Visitas
Ante la adversidad y el descontrol social, se cuestiona Eduardo Matos arqueólogo fundador del proyecto del templo mayor, ¿Qué sigue? “Caminar hacia adelante, no detenerse ante nada y ver con mirada firma el futuro promisorio que nosotros mismos deberemos forjar. Caminemos juntos”. Una propuesta sugerente de buena actitud, viable y eminentemente propositiva después de los acontecimientos en días pasados, donde la muestra de solidaridad fue sinónima de la grandeza de un pueblo; sin embargo, en materia educativa las necesidades se multiplican por restablecer la vida académica de las escuelas. La valoración de los daños en las instalaciones es lenta, pausada e incluso burocrática, tiende a mostrar la desorganización de las instituciones encargadas en realizar la inspección de los inmuebles para emitir un informe sobre las condiciones estructurales de cada una de las escuelas.

La falta de claridad en el proceso de revisión por las autoridades pertinentes, se encuentra en correspondencia con los datos extraoficiales de cada región, y en la forma en la que se manifiesta en los medios de comunicación y redes sociales, lo cual coloca en entredicho la reanudación de la vida académica en las escuelas; ahora resulta, que nos encontramos, como cuando juega la selección nacional de fútbol, pasamos de ser aficionados a técnicos en la materia; la diversidad de opiniones, ha generado un sinfín de interpretaciones, a tal grado de pensar, que gran parte de la sociedad tiene referentes en ingeniería estructural o alguna especialidad en topografía o arquitectura; unos opinan, otros enjuician y unos más observan, lo que genera una polarización sobre el tema y como consecuencia un descontrol social por saber quién o quiénes deben asumir la responsabilidad de reanudar las clases; la sociedad demanda a los docentes, los docentes y directivos a la supervisión, la supervisión a la subdirección regional o dirección estatal y estas a su vez, a una la secretaria de educación dependiente de un estado o de la federación; y ¿qué opinan los niños? ¿desean ir a la escuela? alguien les preguntó, ¿qué opinan de su regreso a la escuela?, sin duda, la visión de los niños se encuentra totalmente ajena a la posición de los adultos y a la ruta maratónica y burocrática para la toma de decisión de la reapertura de una escuela, la cual no solo depende de los actores educativos, sino del trabajo conjunto y articulado de otras dependencias de gobierno (protección civil, obras públicas, etc.) y en el caso de las escuelas particulares, de un tercero especialista en ingeniería.

Las actividades académicas se han pausado y como consecuencia la dinámica en los procesos educativos tiende a modificarse; es momento que el colectivo docente establezca su posicionamiento y contribuya a emprender acciones como parte de una estrategia global para atender los posibles problemas académicos generados por la suspensión de actividades.
Si bien, los docentes no somos culpables de los fenómenos naturales, pero si tenemos el potencial para generar estrategias de aprendizaje y propuestas de innovación que ayuden a resarcir el rezago educativo y con ello contribuir a una mejor decisión a futuro.
Publicado en http://www.jesusandriano.com/












