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Las 7 «C» del material didáctico.



Publicado por: Germán Iván Martínez-Gómez en

junio 3, 2025 1204 Visitas



Por: Germán Iván Martínez Gómez *

 

¿Qué debe saber y hacer un buen docente para enseñar con eficacia? Más allá del dominio de contenidos disciplinares, enseñar implica diseñar experiencias de aprendizaje que respondan a las necesidades de los estudiantes y a los contextos en los que viven. En este proceso, la elaboración, diseño y uso de material didáctico no es un complemento, sino una herramienta clave para mediar entre el conocimiento y quienes lo aprenden.

 

Recientemente, con mis estudiantes que cursan el primer grado de la Licenciatura en Enseñanza y Aprendizaje del Inglés, correspondiente al plan de estudios 2022 de Educación Normal, hice mención de lo que llamé la regla de las 7 “C” del material didáctico.

 

Vale la pena aclarar que, a diferencia de un recurso didáctico (que puede ser cualquier cosa que puede facilitar la enseñanza y el aprendizaje: una película, una canción, una fotografía, un objeto, una pintura, un libro, etc.), un material didáctico se piensa, diseña, elabora y emplea de manera intencional, para propiciar el aprendizaje.

 

MATERIALES-MATEMATICAS

 

Ambos, recursos y materiales didácticos, cumplen funciones pedagógicas clave; y van más allá del simple apoyo visual. Su adecuada selección y uso puede motivar al estudiante, despertar su curiosidad e interés por una temática, así como introducir o cerrar un tema de manera significativa. También permiten recuperar experiencias previas, recuperando y activando conocimientos previos, que servirán de base para nuevos aprendizajes; o bien presentar información de forma clara y ordenada, favoreciendo la comprensión y la construcción de saberes. En este sentido, ambos ayudan a mostrar realidades diversas, conectando al estudiante con contextos sociales, históricos o culturales que enriquecen su formación.

 

Particularmente, los materiales didácticos son fundamentales para promover habilidades específicas, tanto cognitivas como socioemocionales, así como para reforzar contenidos previamente abordados, permitiendo afianzar los aprendizajes. Otra de sus funciones clave es la de confrontar ideas y enfoques, generando espacios de análisis crítico y contraste que favorecen la argumentación. Asimismo, pueden utilizarse para promover problemáticas o conflictos cognitivos que detonen procesos reflexivos profundos, así como para ejercitar, evaluar aprendizajes y estimular la reflexión individual o colectiva. Por todo ello, el diseño y uso de materiales didácticos no debe considerarse un aspecto secundario, sino un componente estratégico del acto de enseñar.

 

Por esta razón, busqué que todas las palabras clave que constituyen la regla de las 7 “C” del material didáctico, comenzaran con la letra “C” —claro, correcto, completo, considerado, conciso, contextual y creativo—, con la finalidad de formar un patrón fácil de retener. Desde mi perspectiva, este tipo de recurso ayuda a fijar conceptos en la memoria y organizar mejor el pensamiento.

 

Regla de las 7 “C” del material didáctico

  1. 1. Claro: El material debe ser comprensible, con un lenguaje adecuado al nivel de desarrollo lingüístico y cognitivo del estudiante.
  2. 2. Correcto: Es importante cuidar la ortografía, la gramática y la precisión conceptual de lo que se busca comunicar.
  3. 3. Completo: Debe abordar los elementos clave del contenido, vincularse con los aprendizajes esperados y no pecar ni por exceso ni por defecto.
  4. 4. Considerado: Tiene que contemplar a la persona que aprende (contexto, cultura, emociones, forma de aprender, intereses, motivación, etc.).
  5. 5. Conciso: Lo innecesario distrae; lo esencial enfoca. Por eso el material didáctico debe ser breve pero sustancioso. Orientado a que el estudiante mantenga la atención, facilitando también la comprensión.
  6. 6. Contextual: Enseñar con ejemplos y referencias cercanas a la realidad del estudiante promueve una comprensión más profunda y significativa.
  7. 7. Creativo: El material debe ser capaz de despertar el interés y la imaginación.

 

Desde una perspectiva pedagógica y didáctica, la calidad del material didáctico incide directamente en la eficacia del proceso de enseñanza y aprendizaje. Por esta razón, es indispensable considerar de manera integral los siete aspectos que orientan su elaboración y diseño.

 

Un material claro garantiza que el mensaje llegue con precisión al estudiante, mientras que la corrección en términos ortográficos, gramaticales y conceptuales refleja cuidado, rigor académico y respeto por quien aprende. La completud permite abordar los contenidos esenciales sin omisiones ni sobrecargas, alineándose con los aprendizajes esperados. Ser considerado implica reconocer al estudiante como sujeto activo, portador de cultura, emociones e intereses, lo que humaniza la enseñanza. La concisión evita la dispersión y favorece la atención; además, facilita la comprensión de lo abordado.  Por su parte, la contextualización vincula los contenidos con la realidad del alumno, generando aprendizajes significativos. Finalmente, la creatividad activa la imaginación y el interés, dos motores fundamentales del deseo de aprender.

 

Estos siete aspectos, constituyen una guía para diseñar materiales que acompañen verdaderamente al estudiante en su proceso formativo.

 

Como sabemos, enseñar no es sólo transmitir información, sino construir sentido junto con los estudiantes. Quien enseña, en cualquier nivel educativo, debe hacerlo con fundamento pedagógico, sensibilidad didáctica y compromiso ético. Esto implica reconocer la diversidad de estilos de aprendizaje, adaptar estrategias, evaluar de manera formativa y diseñar materiales que comuniquen más que datos: que comuniquen una intención educativa clara.

 

Pensar y crear materiales didácticos desde las 7 “C” es un ejercicio que se trata de una acción pedagógica situada, ética y creativa, en la que el o la docente no sólo demuestra lo que sabe, sino lo que es y lo que busca provocar en sus estudiantes.

 

Desde la educación preescolar hasta la formación universitaria, pensar en el material didáctico como una construcción con intención y sensibilidad puede marcar una gran diferencia. Y quizá sea uno de los caminos más poderosos para enseñar, no únicamente contenidos, sino humanidad.

 

 

Fuentes:

Ana Graciela Fernández, Recursos didácticos. Elementos indispensables para facilitar el aprendizaje, México, Limusa, 2012.

Patricia León Vázquez, Planeación y evaluación del aprendizaje. Los procesos que subyacen a la evaluación, México, Limusa, 2014.

 

* Subdirector Académico de la Escuela Normal de Tenancingo, Estado de México.

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