logo

RECIENTES

Sitios de Interés

Integrar, Incluir, Homogenizar.



Publicado por: Erika Rivera en

abril 15, 2019 736 Visitas



Por: Erika Rivera.

 

Hoy en día, parece no haber una reflexión profunda respecto a la inclusión en el sistema educativo mexicano sobre su viabilidad o sobre su trasfondo: ¿estamos verdaderamente seguros de que hablamos de inclusión y no de homogeneidad?

 

Integra-Incluye

 

Tenemos en frente muchos temas para problematizar: desde el mismo significante del término inclusión hasta su objetivo último. ¿Inclusión? ¿Para qué?; así como si se cuenta o no con los elementos para conseguirlo: docentes, programas, instalaciones, personal especializado.

 

Diariamente, docentes y padres se presentan con quejas y reclamos: “no termina de copiar”, “no pone atención”, “les pega a los compañeros”, “no termina las tareas ni en clase ni en casa”, “es insoportable”, “no obedece”, “tiene malas calificaciones, “no le interesa” “ya no sabemos qué hacer”, “lo hemos intentado todo y sigue igual”, entre otros.

 

Es importante analizar en estas quejas que el niño no se encuentra solo: ¿para quién es insoportable ese niño o esa niña? ¿Quién no puede controlar a estos niños y niñas? Claramente, encaramos una situación donde encontramos una triada compuesta por padres y maestros como representantes del segundo elemento, la sociedad, y el infante.

 

Hay maestros y padres con un empuje para encontrar un diagnóstico que nos responda “qué le pasa a este sujeto”, para luego poder medicarlo, brindarle terapia conductista y así poder integrarlo a la sociedad. Para que este pequeño sujeto deje de ser disruptivo para el Otro y puede ser un sujeto más cómodo y entrar en la serie.

 

Diagnósticos

 

Como lo menciona Beatriz Janin en Niños desatentos e hiperactivos: “nos encontramos frente a una exigencia social de integrar a los niños y niñas en un mundo donde muchos quedan fuera y ellos mismos, al tener una diagnóstico o conductas que resultan insoportables para un sistema educativo, ya desde un inicio están ‘quedando al margen’, fuera de la norma, por más esfuerzo que se haga por parte del sistema educativo para que hagan serie”.

 

Tomando en cuenta lo anterior, empecemos por dilucidar qué se entiende por “inclusión e integración”, para reflexionarlos como política educativa. Según el diccionario de la Real Academia de Española, inclusión significa poner algo o a alguien dentro de una cosa o de un conjunto, o dentro de sus límites. Por otro lado, integración es hacer a alguien parte de un todo.

 

¿Nuestra política educativa incluye o integra a los chicos “disruptivos”? Ninguna: los homogeniza. Dentro del sistema educativo se adhieren tantos escolares regulares como los que presentan necesidades educativas especiales, que pueden ir desde las que corresponden al cuerpo hasta las relacionadas con una cuestión cognitiva, emocional o social.

 

Sin embargo, en realidad categorizamos dos tipos de niños y niñas: los regulares y los que tienen necesidades educativas especiales, los que se portan “bien” y los que se portan “mal”, los que tienen buen rendimiento y los que no lo tienen, etcétera. Y con esto privilegiamos un tipo de conductas que son aceptables y damos un empuje a un sobre-diagnóstico en la infancia y con esto la búsqueda de respuestas rápidas que hagan que estos sujetos distintos se homologuen con la categoría contraria, apareciendo la medicación como una respuesta rápida y eficaz.

 

Aula inclusiva

 

No obstante, esas respuestas rápidas terminan por ser poco eficaces, ya que tenemos como resultado una dilución de las singularidades que, paradójicamente, potencian el peligro de ser estigmatizado y segregado en virtud de la inclusión.

 

El señalar lo anormal e integrarlo (homogenizarlo) a lo normal también puede tener otra lectura. Es decir, es hacer bio-política en este intento de integrar lo diferente a una institución que tendrá que resolver el qué hacer con esas diferencias. En esta búsqueda de la normalización de lo distinto, surge la pregunta: ¿cómo debe responder el sistema educativo frente a la infancia, respetando las singularidades y no ser un elemento que dé empuje a una dilución de las singularidades?

 

.

.

.

¿Te gustó este artículo? Compártelo
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someone

Comentarios

comments