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La identidad en la formación docente.



Publicado por: Elsa Morales Lozada en

junio 19, 2018 458 Visitas



Por: Elsa Tadea Morales Lozada *

 

Los docentes se configuran desde lo personal y lo profesional del sujeto, la forma en que ven y cuestionan la vida, las relaciones que establecen con sus alumnos para motivarlos a aprender.  Más que una profesión ser maestro es una misión, que requiere de un compromiso ético. Dicha misión está apoyada por diversas virtudes y cualidades que conforman la identidad profesional.

 

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La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define a la identidad como el “conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás”. La identidad engloba habilidades, actitudes, valores, conocimientos, creencias, experiencias y estilos que conforman a un individuo, mismos que repercuten en el actuar del sujeto. La identidad es una construcción personal que se modifica con las experiencias vividas o el contexto en el que se encuentre.

 

La identidad es un proceso que comienza en la infancia y se ve influenciada por el contexto, familiar y social en que se encuentre inmerso el sujeto. Recordemos que en esta etapa el niño comienza con la construcción de su personalidad. Tomando como referencia las condiciones familiares y culturales que lo rodean. A la construcción de la personalidad se le suma las experiencias que día con día vive, así como los conocimientos y aprendizajes que se consolidan.

 

La identidad de un docente es la fusión de experiencias personales y profesionales, un ejemplo de ello son los saberes y competencias que se desarrollan durante la formación inicial. La identidad profesional que germina en los docentes en formación se ve influenciada por la personalidad, su contexto histórico, la cultura escolar, los planes y programas de estudios, la normatividad y la sociedad.

 

El proceso identitario también se ve influenciado por la vocación, el compromiso y la disposición que se tiene por enseñar y por aprender, ya que un docente se encuentra en constante diálogo con su llamado interno que lo lleva a compartir y a realizar, que lo impulsa a enseñar. Además, debido a la demanda social que evoluciona constantemente, debe actualizarse para contribuir a satisfacer sus necesidades educativas, mismas que le permitan enfrentarse a los retos cotidianos frente al aula.

 

¿Quién soy? y ¿Quién quiero llegar a ser?

La identidad docente es un proceso donde se estructura y reestructura el pensamiento para modificar las respuestas a las múltiples preguntas que se generan en el desempeño de la profesión. Los docentes son profesionales que contribuyen al desarrollo de competencias en los alumnos, favorecen el aprendizaje autónomo, el trabajo en equipo y lograr un avance igualitario sin importar las diferencias que se presenten en un grupo.

 

Las escuelas normales tienen un alto compromiso social, ya que perfilan la identidad profesional como una actitud propositiva y transformadora. En dichas instituciones se construyen conocimientos que permiten identificar algún paradigma de la educación que sustenta y explica el trabajo que se realiza dentro del aula. En la formación inicial, la identidad se consolida con las jornadas de práctica profesional en donde se tendrá la oportunidad de vivir experiencias propias de la labor docente.

 

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En el actual sistema educativo a los docentes se les exige una serie de indicadores que integran el perfil de egreso, mismos que se desarrollan durante los cursos que conforman la malla curricular de las escuelas normales, y favorecen la construcción de una identidad profesional.

 

El perfil profesional prescrito, con sus indicadores y parámetros, es retomado para evaluar al docente e identificar su idoneidad y para validar su trabajo en el aula. Sin embargo esto es efímero debido a que una los instrumentos ocupados, como la prueba estandarizada, no refleja del todo las acciones y decisiones dentro de una práctica docente, menos aún reporta indicadores sobre el desempeño profesional.

 

Esta lógica de evaluación docente ha interferido en los profesos de identidad profesional, al tratar de establecer indicadores igualitarios. Recordemos que cada docente se apropia de un estilo único para proceder durante su práctica, haciendo una movilización de saberes para llegar a la toma de decisiones y lograr aprendizajes significativos en sus alumnos.

 

* Docente en formación. Escuela Normal de Tecámac, Estado de México.

 

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